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¿Qué es el Plan Especial de Hospedaje de Madrid?

¿Qué es el Plan Especial de Hospedaje de Madrid?

Primero fue Cataluña, y ahora es Madrid: el Ayuntamiento quiere aplicar medidas restrictivas para el control de los pisos turísticos.

La administración culpa al aumento de los pisos turísticos y alquileres vacacionales de causar una masificación de turistas en el centro de Madrid, y por eso, Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid, ha tomado unas riendas que no han levantado pocas protestas y polémica.

El pasado marzo se dió luz verde al Plan Especial de Hospedaje, aprobado por el Pleno del Ayuntamiento de Madrid. Este Plan, llamado también PEH, cuenta con el voto de Ahora Madrid y PSOE y el rechazo del PP y Ciudadanos. Por otro lado, los vecinos de los edificios residenciales de Madrid también estan a favor de las restricciones, que a la vez provocan protestas por parte de las plataformas de promoción de alquileres vacacionales (como Airbnb o Booking.com) y los propietarios de los alojamientos. Tal y como ocurre en Barcelona, estos últimos piden que se aplique una regulación a este sector que ahora mismo no la tiene, pero están unilateralmente en contra de lo que supone el PEH.

Novedades que incluye la normativa del Plan Especial de Hospedaje de Madrid

El Plan Especial de Hospedaje quiere evitar que Madrid siga el camino de otras capitales como Amsterdam o Venecia y se convierta en un destino de masificación turística. José Manuel Calvo, delegado de Desarrollo Urbano Sostenible, afirma que, en el barrio del Sol, hay dos turistas por cada residente.

Veámos qué novedades incluye esta normativa.

Madrid estará dividido por anillos

Para entender el funcionamiento del Plan Especial de Hospedaje de Madrid hay que dividir la capital en anillos, de más a menos alejados del centro de la ciudad.

Dentro de estos anillos, que dividen Madrid en tres según la aglomeración de pisos turísticos de la zona, están los distintos distritos comprendidos por la M-30:

  • El primer anillo se encuentra Centro;
  • El segundo Chamberí y parte de Chamartín, Salamanca, Retiro, Arganzuela y Moncloa-Aravaca;
  • El tercer anillo Tetuán, Usera, Carabanchel y Latina.

La regulación del PEH, entonces, solo afectará a las zonas comprendidas en estos tres anillos: para el resto, la normativa seguirá igual que hasta la fecha.

Límite de días y requisitos difíciles de cumplir

La medida que más ha llamado la atención de esta normativa ha sido la necesidad de una entrada independiente para aquellos alquileres vacacionales que compartan edificio con otras viviendas de uso residencial.

Si los pisos turísticos están, además, dentro de los anillos 1 y 2, también se les añade la obligación de ofrecer una recepción situada entre el exterior del edificio y el interior de la propiedad. Si, por otro lado, es un edificio entero el que quiere destinar sus propiedades al alquiler turístico, necesitará la aprobación municipal.

Todos estos requisitos serán necesarios si el propietario quiere pedir una licencia de alquiler turístico. En caso de no poder obtenerla, el alquiler vacacional solo podrá alquilarse un máximo de 90 días al año. Si el piso turístico se reserva por un período mayor, se considera un establecimiento dedicado al hospedaje y, por lo tanto, requiere de licencia turística de uso terciario.

Además, desde 2018 el Ayuntamiento congeló la tramitación de licencias y la administración local llevó a cabo unas 12.000 inspecciones que obligaron a cesar la actividad de 502 alquileres vacacionales sin licencia.

Si el Plan Especial de Hospedaje de Madrid termina aplicándose, significaría la ilegalización del 95% de los alquileres turísticos dentro de la zona de Madrid que el mismo plan delimita.

Argumentos a favor y en contra

Carmena ya ha aprobado esta propuesta de Ley con el objetivo de parar la marabunta de turismo del centro de Madrid y frenar la aparición de más pisos turísticos.

Esta reducción de alquileres vacacionales se hace con la intención de preservar las viviendas de uso residencial y, al mismo tiempo, descongestionar el centro de la actividad del hospedaje extendiéndola hacia zonas menos céntricas.

Por otro lado, los contrarios a esta Ley la tachan de anticompetitiva y electoralista. Organizaciones como la CNMC aseguran que no hay pruebas de que los alquileres vacacionales sean los causantes del aumento del turismo en el centro de Madrid y otras ciudades, ni que hayan disparado los precios de las viviendas residenciales. Aseguran que este problema tiene que verse en conjunto, estudiando el sector turístico en general y el cambio en sus tendencias.

A pesar de que no todos los componentes de la CNMC están de acuerdo, su debate interno gira entorno a la necesidad y proporcionalidad de los requerimientos de la normativa. Algunos aseguran que hay que eliminar las restricciones más graves (como la prohibición de conseguir licencias, la limitación de los días de las estancias, etc.) y las obligaciones demasiado específicas (como la de tener climatización en las propiedades o placas distintivas).

Además de la CNMC, y en reacción a todas las futuras normativas que se le venían encima al sector, se creó la PAT (Asociación Española de Plataformas digitales de Alquiler Temporal), que se marcó el objetivo de impulsar un turismo responsable y defender su negocio mediante el diálogo con las administraciones públicas.

Plataformas como Airbnb también han hablado del riesgo que supone este tipo de normativa, ya que beneficiaría solo a un grupo de empresas y crearía confusión e inseguridad legal.

Normativa común: ¿El futuro de los alquileres vacacionales en España?

A pesar de que estas medidas son más bien catastrofistas, la mayoría de los pisos turísticos que han cesado la actividad hasta la fecha, en las diferentes comunidades autónomas, han sido aquellos ilegales y/o que no contaban con una licencia.

El Parlamento todavía tiene como objetivo proponer una normativa común, tal y como prometió en su momento, a pesar de haberla pospuesto por todo el caos que el sector está creando en la sociedad y la competencia. Que el alquiler turístico pueda estar regulado por los diferentes ayuntamientos ha probado ser un sistema caótico que no quiere un sector turístico competitivo, sino que solo algunas empresas tengan el control de este. Por este motivo, creemos que, en algún momento, será natural que se establezca esa regulación común que tanto estamos esperando.

En definitiva, a falta de una solución para el problema del aumento del turismo en los centros de las ciudades, parece que las administraciones de las comunidades autónomas están optando por medidas muy estrictas que ponen el peligro la competitividad del sector.

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