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7 de los mayores mitos sobre los alquileres vacacionales

7 de los mayores mitos sobre los alquileres vacacionales

Los mitos van de la mano de toda profesión, negocio o actividad, en realidad. Son afirmaciones que vienen de experiencias específicas y a menudo aisladas, miedos e incluso de la desinformación que tanto problema causa hoy en día por las redes sociales y los medios de comunicación.

El sector del alquiler vacacional es especialmente sensible a los mitos, ya que hay muchos intereses, tanto a favor como en contra, que los motivan. Hoy vamos a desmentir unos cuantos que en muchas ocasiones causan temor a aquellos que están decidiéndose a empezar un negocio de alquileres vacacionales.

He aquí los mitos sobre el alquiler vacacional que más habrás escuchado.

1. “Los alquileres vacacionales son competencia desleal para los hoteles”

Según un estudio llevado a cabo por la UIB (Universidad de las Islas Baleares), en 2016 Airbnb contaba con 15.170 propiedades de alquiler vacacional, de las cuales se alquilaron solo 5.841 (es decir, el 38% del total). Y, aunque el número de plazas hoteleras y las de alquileres vacacionales sí que están relacionados, suceden dos hechos que desmienten el mito en cuestión:

  1. En temporada alta la mitad de las propiedades de alquiler vacacional disponibles están vacías.
  2. Los alquileres vacacionales no suelen encontrarse en núcleos con mayor oferta hotelera.

De hecho, muchos alquileres vacacionales están apartados de los núcleos urbanos, ya sea por la normativa de la ciudad o por ser eso precisamente parte de su encanto. El turista que quiere reservar una estancia en un hotel por todo lo que eso conlleva no recurrirá a un alquiler vacacional, y viceversa. Porque los alquileres vacacionales están cubriendo una necesidad un tanto distinta a la que cubren los hoteles; la de hacer que el viajero se sienta como un vecino más.

2. “Los alquileres vacacionales perjudican la economía, la sociedad y los vecindarios”

Son muchas las comunidades de vecinos, asociaciones, políticos y ciudadanos que se oponen a los alquileres vacacionales apoyándose en esta afirmación. El ejemplo de Madrid es muy revelador: se ha creado un grupo que recibe el nombre de “comando loctite”, y este tiene la función de sabotear los candados automáticos de los alquileres vacacionales poniéndoles pegamento para que no puedan abrirse.

La primera realidad social que desmiente este mito es que este tipo de alojamientos ayudan a familias que no se dedican profesionalmente al turismo pero que necesitan esos ingresos extra. La segunda es que el tipo de turismo que atraen los alquileres vacacionales es aquel que quiere invertir en la economía local, comprando productos y consumiendo servicios de la zona en la que decide alojarse. Además, según Airbnb, el 74% de los alquileres vacacionales están en zonas menos turísticas y más alejadas de la centralización hotelera, lo que significa que esos alojamientos están consumiendo servicios y productos de zonas que, sin ellos, no tendrían esa actividad.

3. “El alquiler vacacional sube los precios de las viviendas”

En Barcelona, un ejemplo que preocupa a muchos en este aspecto, los alquileres han bajado un 5,9% en el último año.

Según BCN Advisors, una inmobiliaria especializada en las propiedades de lujo, la capital catalana no es más cara que otras ciudades europeas, y mucho menos por culpa de los alquileres vacacionales. De hecho, la oferta y la demanda se encuentran muy equilibradas y se prevé una bajada de precios en algunas zonas, ofreciendo así grandes oportunidades a quien quiera invertir.

El caso de Madrid es todavía más claro, pues la capital se sitúa en la cola de las ciudades europeas con el alquiler más caro, ¡y eso que lleva años ofreciendo gran cantidad de alquileres vacacionales!

Y es que los precios de las viviendas dependen de mucho más que del sector del alquiler vacacional. Según un informe de la fundación BBVA e IVIE, después de la burbuja inmobiliaria comprar una vivienda cuesta un 21% menos, y alquilarla un 11% más.

Esto ha pasado por una simple razón: los precios de las viviendas llegaron a un punto tan alto que obligaron a la sociedad a hacer un cambio, y empezó a ser más común alquilar una casa que comprarla.

4. “Los pisos turísticos están acabando con las viviendas residenciales en las ciudades con mayor turismo”

Volvamos a poner a la ciudad de Barcelona como ejemplo, una de las ciudades con mayor afluencia de turistas del Estado español. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística del 2017, Cataluña es la cuarta comunidad autónoma con más propiedades arrendadas de la manera tradicional y residencial. El 28,1% de los pisos están siendo alquilados, y el resto son de venta, están vacíos o están destinados al uso turístico.

Por otro lado, en Madrid, Fevitur concluyó que en 2018 solo el 0,71% del parque total de viviendas eran alquileres vacacionales.

5. “Alquilar a turistas no sale a cuenta”

Con la inversión inicial necesaria, la cantidad de competencia que existe hoy en día y la posibilidad de encontrarte con los huéspedes menos deseables….aparecen los miedos, y con ellos el mito de que “no merece la pena intentarlo”.

La cuestión es que, si tu negocio de alquileres vacacionales funciona, los beneficios pueden ser muchísimo más altos que con una propiedad alquilada a largo plazo. Sin embargo, muchos propietarios terminan endeudándose por no haber sabido gestionarlo o solucionar los problemas que se han ido presentando. Por eso es importante tenerlo todo muy pensado, y estar seguro de poder hacer frente a una inversión como esta, además de poder dedicarle tiempo al negocio.

Además, la clave no solo está en ofrecer un buen producto sino en saber venderlo. Es decir, que tienes que vivir para y por el marketing. Por muy bonita que sea tu propiedad, si nadie la ve nunca recibirás visitas.

6. “Los alquileres vacacionales no son tan seguros como los hoteles”

Los hoteles son como las grandes cadenas de establecimientos; tienen una cara que a menudo proporciona seguridad a los clientes. Un negocio tradicional suele dar a los viajeros una falsa sensación de seguridad, pero piensa en esto: ¿no conoces a nadie a quien hayan robado durante su estancia en un hotel? Los hoteles pueden tener problemas de seguridad, y los alquileres vacacionales pueden ofrecer al huésped la más fuerte de las seguridades.

Muchos alquileres vacacionales cuentan con un contrato formal en el que se especifican sus obligaciones, y seguros que protegen tanto al propietario como a la propiedad y al huésped. Además, en plataformas como Airbnb es muy fácil saber si un alquiler vacacional incluye, por ejemplo, detector de humos o de dióxido de carbono.

7. “Nadie responde a los problemas del huésped”

Al contrario de lo que se cree con este mito, los propietarios de alquileres vacacionales son mucho más cercanos que cualquier gestor de hotel. Y es que es eso precisamente lo que este tipo de alojamiento proporciona; la cercanía y familiaridad.

No solo el propietario de un alquiler vacacional responderá a los problemas de sus huéspedes, sino que personalizará su estancia proporcionando recomendaciones y consejos para que puedan exprimir sus vacaciones al máximo.

Ya ves, no todo lo que has oído hasta ahora sobre los alquileres vacacionales es cierto. ¡No te dejes influenciar por los intereses o miedos de ciertos colectivos y ten una opinión informada sobre este sector que ofrece tantos beneficios!


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