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¿Cómo enfocar tu alquiler vacacional al turismo slow?
Cómo enfocar tu alquiler vacacional al turismo slow

¿Cómo enfocar tu alquiler vacacional al turismo slow?

El mundo se mueve cada vez más rápido. El progreso tecnológico ha hecho que actividades que en otros tiempos llevaba días o semanas completar hayan pasado a durar horas. Sin duda, esto tiene muchos beneficios, pero la sencillez de tiempos pasados puede resultarnos seductora de vez en cuando.

El turismo slow busca rescatar esa sencillez y autenticidad, y ahora más que nunca el interés por esta modalidad turística se ha disparado. Parte de la culpa la tienen el sobreturismo que se ha producido en algunos destinos como Venecia, pero el Covid también ha hecho que muchos viajeros hayan ido en busca de experiencias aisladas de las masas.

¿Cómo aprovechar esta tendencia creciente? Sigue leyendo para conocer la respuesta.


¿Qué es el turismo slow?

El turismo slow, también conocido como slow travel, es una concepción del turismo que surge como alternativa al turismo de masas en la Italia de los años 90. Se trata de una filosofía de viaje que comparte gran parte de sus planteamientos con el turismo sostenible, aunque a diferencia de este se centra particularmente en la calidad de las experiencias.

La definición de turismo slow se basa en el objetivo del viaje, que es que quienes lo practican tengan el tiempo suficiente para llevarse algo más que una impresión superficial del lugar que están visitando, pero también en el ritmo: hay que olvidarse de las prisas.

Turismo slow en España

Por norma general, la duración de las estancias de turismo slow es bastante superior a la media, algo positivo tanto para los anfitriones como para los huéspedes, que de este modo tienen el tiempo necesario para realizar todo tipo de actividades sin prisas ni horarios.

La implantación del turismo slow en España va por detrás de otros países europeos, como Francia, Alemania o Italia, pero en los últimos tiempos ha estado creciendo, en parte debido a la pandemia del Covid-19.

Uno de los lugares de España que más ha apostado por el turismo slow ha sido Menorca, que incluso llegó a crear una marca propia, Menorca Slow. Adicionalmente, algunas poblaciones de nuestro país se han integrado en una alianza conocida como la Red de Municipios Cittaslow, que apuesta por el buen vivir y la tranquilidad como atractivos turísticos.

Consejos para centrar tu alojamiento en el turismo slow

Los viajeros que practican el turismo slow son un nicho de mercado con mucho potencial, sobre todo si tu propiedad es una casa rural o una cabaña en las montañas. Ahora bien, ¿cómo asegurarse de que este tipo de huéspedes escojan tu alojamiento? Sigue leyendo para descubrir nuestros mejores consejos.

Aprovecha la temporada baja

Una de las características más curiosas del turista slow es que evita a toda costa la temporada alta, ya que lo que busca es tranquilidad y alejarse de las masas. Centrarte en este tipo de huéspedes te permitirá incrementar la actividad y número de reservas de tu alojamiento durante los meses de temporada baja, reduciendo de este modo la estacionalidad de tu negocio.

A modo de ejemplo, imagina un chalet en Ibiza. Una propiedad como esta verá el grueso de su facturación durante los meses de verano, pero en invierno apenas tendrá clientes. Por suerte, !esto es justo lo que buscan los turistas slow!

Conecta con el entorno

Los practicantes del turismo slow son, con frecuencia, también del ecoturismo. Recibirás a personas que buscan una experiencia auténtica y conectar con el lugar, sus gentes y sus costumbres.

Una propiedad construida al estilo tradicional de la zona es algo que sin duda te dará puntos con este tipo de huéspedes, pero aunque tu vivienda no sea así, siempre hay cosas que puedes hacer para darle un toque local, como decorar el jardín con elementos antiguos como puede ser un carro de madera o un hórreo.

Otra gran manera de conectar con el entorno es asociar tu alquiler vacacional con negocios locales. Esta práctica no sólo te granjeará aliados en la zona, sino que también es una manera excelente de dar acceso a tus huéspedes a una experiencia genuina y productos de calidad y sostenibles.

Garantiza una estancia tranquila

La prioridad número uno de los turistas slow es, ante todo, la tranquilidad. Si quieres hacer de tu alojamiento un lugar atractivo para ellos, deberás diferenciarte de la competencia ofreciendo servicios extra enfocados al confort y el relax, como pueden ser una hamaca o una bañera de hidromasaje.

Actividades de turismo slow

Sin embargo, en ocasiones lo que más valorarán tus huéspedes es lo que no hay: no sólo ruidos de coches y motos, sino también otras cosas como televisores. El turismo slow es ante todo una manera de desconectar y volver a una vida más simple: tenlo en cuenta a la hora de poner a punto tu alojamiento.

Ofrece productos de proximidad

Los principios del turismo slow están muy alineados con los de otra filosofía, el Slow Food, que defiende el consumo y preparación de platos de gastronomía local y regional como una de las mejores formas de conectar con las tradiciones y cultura de un pueblo.

Por este motivo, los viajeros slow agradecerán que hagas un esfuerzo por ofrecerles productos de la zona, de producción propia o artesanales. Puedes incorporarlos al pack de bienvenida a tu alquiler vacacional, pero también puedes enmarcarlos en actividades como tours de degustación, visitas a granjas ecológicas o jornadas de cata de vinos.

Si en tu localidad tiene lugar una feria semanal, no dudes en hacérselo saber a tus huéspedes, pues es precisamente la clase de actividades que han venido buscando.

Planifica actividades relajantes

Nada complacerá más a tus huéspedes slow que el poder tomarse las cosas con calma, pero sin duda también querrán conocer la zona y realizar actividades durante el día. Tener un catálogo de actividades opcionales especialmente pensadas para relajar a tus huéspedes es una gran táctica de cross selling que te permitirá aumentar la rentabilidad de tu alojamiento a la vez que complaces a tus visitantes.

Algunos ejemplos de actividades idóneas para el turismo slow son las caminatas, rutas a caballo o el ciclismo, que son divertidas a la par que relajantes y permitirán a los viajeros ponerse en contacto con la naturaleza y conocer la zona de forma orgánica.

Transmite cercanía a tus huéspedes

La importancia del trato humano es, en el caso del turismo slow, más importante si cabe que en otras modalidades de turismo. Los viajeros de este tipo buscan sumergirse en el modo de vida de la zona; pasar sus vacaciones como si fuesen días normales, simplemente en un lugar diferente.

A pesar de ser su anfitrión, muchas veces lo que tus huéspedes van a buscar ¡es que les trates como a un vecino más! Según el modo que tengas de gestionar tu alquiler vacacional, podrías plantearte invitar a cenar a tus huéspedes o presentarles a tus vecinos. Al igual que ocurre con el turismo de lujo, en el turismo slow la personalización es la reina.

Conclusiones

El turismo slow es una tendencia que ya tenía una base sólida de seguidores, pero que con la pandemia ha ganado notablemente en popularidad. Las expectativas de futuro son también esperanzadoras, pues la sociedad está cada día más concienciada de la importancia del respeto al medio ambiente y las tradiciones locales.

Cada día más y más viajeros rechazan el turismo de masas, por lo que estar preparado para este tipo de huéspedes puede resultar muy beneficioso para los propietarios de un alquiler vacacacional.

Esperamos que este artículo te haya sido de utilidad y ahora estés un poquito más informado sobre qué es el turismo slow y cuáles son sus beneficios. ¿Te ha quedado alguna duda? ¡Cuéntanosla en los comentarios!


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