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Cuando se quiere invertir en inmuebles para destinarlos al alquiler, el propietario tiene que decidir lo que querrá hacer exactamente con su nueva casa.

Hay muchos factores que pueden ayudar a propietarios y gestores a decidir si les conviene un alquiler de corta estancia o uno de larga estancia y, normalmente, tomar esta decisión es fácil y sucede de manera natural según el tipo de inmueble y lo que tengas pensado hacer con él. No obstante, hay una serie de ventajas y desventajas para ambas estrategias.

Si necesitas ayuda a la hora de decidir si prefieres tener un alquiler de corta o de larga estancia, estás en buenas manos. Atento, porque te vamos a enumerar los pros y contras de las dos opciones.

¿Qué es un alquiler vacacional o de corta estancia?

Antes de meternos en materia, familiaricémonos con el término “alquiler de corta estancia” o “alquiler vacacional”.

Un alquiler de corta estancia (que comúnmente se refiere a alquileres vacacionales) es el alquiler o arrendamiento de una propiedad amueblada por un período de tiempo considerado corto. Dependiendo del propietario, la localización de la propiedad y otros factores, este tipo de casas se suelen alquilar por semana o por noche.

Muchos propietarios de alquileres vacacionales o de corta estancia alquilan sus propiedades durante prácticamente todo el año, al no darles uso ellos mismos.

Durante los últimos 20 años este tipo de negocio se ha convertido en una alternativa popular al típico hotel, y aún más con el auge de las páginas web de economía colaborativa como HomeAway, Airbnb y VRBO.

Pros de los alquileres vacacionales o de corta estancia

1. Más flexibilidad

Aquellos propietarios que alquilen sus apartamentos durante un período de tiempo corto gozarán de mucha más flexibilidad. Pueden suprimir la disponibilidad de los días del calendario durante los que quieran hacer uso personal de su propiedad, sin ser eso un inconveniente para nadie.

2. Sin redecoraciones ni reformas

En general, este tipo de contrato suele ser para algunos días o semanas como mucho. Con huéspedes tan efímeros como estos te asegurarás de que solo “visiten” tu propiedad, sin intención de redecorarla o mover muebles.

3. Mayores ingresos

No solamente podrás establecer un precio variable según la zona en la que se sitúe tu alquiler o la temporada (alta y baja), sino que también tendrás la posibilidad de fijar un número de noches como estancia mínima para asegurarte el beneficio.

4. Exenciones y deducciones tributarias

Muchos propietarios de alquileres vacacionales tienen derecho a ciertas exenciones tributarias o deducciones en los gastos de la propiedad, solo por el hecho de ser un alquiler de corto plazo. Asegúrate de informarte sobre las regulaciones de tu propia zona en este ámbito.

5. Contribución a la economía colaborativa

Últimamente, el concepto de “economía colaborativa” y los beneficios que esta proporciona a la sociedad está en boca de todos. Alquilando tu propiedad para estancias cortas demostrarás ser innovador y contribuirás a esta manera de vivir y pensar tan moderna.

Contras de los alquileres vacacionales o de corta estancia

1. Más mantenimiento y actualizaciones

Cuando te dedicas al alquiler vacacional necesitas mantener en buen estado tu propiedad para ahorrarte opiniones negativas por parte de tus huéspedes. Esto no solo incluye tareas como la limpieza regular, nuevas capas de pintura o el desatasque de  los desagües, sino también el tener en cuenta las tendencias tecnológicas y las novedades. Tendrás que actualizar los elementos de tu alquiler para que la estancia de tus huéspedes sea lo más placentera posible, y esto puede conllevar una pequeña inversión.

2. Los ingresos no están garantizados

Una de las mayores frustraciones que tienen que afrontar los propietarios de alquileres vacacionales es el efecto de las diferentes temporadas. Mientras que durante las temporadas altas puede que su apartamento esté a rebosar, en las temporadas bajas puede estar tan vacío que lleguen a perder dinero. A pesar de que las tarifas se pueden ajustar a estos cambios de temporada (con ofertas o rebajas), las reservas y sus ingresos no están siempre garantizados.

3. Competencia por parte de propiedades cercanas

A diferencia del negocio inmobiliario, los alquileres vacacionales cuentan con más propiedades que viajeros interesados en alquilarlas. Esto puede afectar negativamente a algunos propietarios, sobretodo si su zona es popular y está plagada de propiedades destinadas al alquiler vacacional.

4. Mil cosas que hacer

Para algunos propietarios tener un alquiler vacacional es como una afición, aunque para otros puede llegar a ser un trabajo a tiempo completo. Hay muchísimas tareas que son necesarias para conseguir que un huésped alquile una propiedad: desde actualizar la disponibilidad de los calendarios hasta proporcionar un proceso de reserva, check-in y check-out fáciles, pasando por la limpieza, el jardinero y todo lo demás. Gestionar un alquiler vacacional puede ser un arduo trabajo si no cuentas con las herramientas adecuadas.

¿Qué es un alquiler de larga estancia?

A diferencia de los alquileres vacacionales o de corta estancia, los de larga estancia son aquellos que incluyen períodos de alquiler de un mes o más. En general, los alquilados pagan al propietario cada mes, y se encargan de gastos como las facturas del gas o la luz.

Pros de los alquileres de larga estancia

1. Regularidad

Una de las mayores ventajas de este tipo de alquiler es saber que cada mes podrás contar con un ingreso fijo. Esto puede aliviar la preocupación de aquellos propietarios que cuenten con muchos otros gastos a los que hacer frente. Además, los inquilinos de este tipo de alquiler suelen pagar religiosamente sus mensualidades y encargarse de todas las facturas.

2. Menos cosas de las que ocuparse

Si alquilas tu propiedad para largas estancias, te darás cuenta de que hay menos cosas de las que preocuparse a la hora de hacer tareas administrativas del tipo papeleo, entrega de llaves e incluso publicidad del inmueble. Una vez tu inquilino firme el contrato, sabrás cuánto tiempo va a quedarse en tu propiedad, y solo tendrás que preocuparte de llenar de nuevo la casa cuando esta vuelva a estar vacía.

3. Puede que no necesites amueblar

Algunos inquilinos de alquileres de larga estancia vendrán con sus propios muebles, y si el piso que quieres alquilar está vacío, esto puede ser de gran ayuda. Así, no solo tendrás un ingreso mensual asegurado, sino que podrás olvidarte de mantener y actualizar el mobiliario.

4. Puedes pedir una fianza de mayor importe

Si te preocupan temas como el seguro, el contrato de alquiler y las fianzas, no hay por qué entrar en pánico. Para alquileres de larga estancia se puede pedir una fianza de importe más elevado, que será devuelta cuando el inquilino termine su estancia, a menos que la propiedad o sus elementos hayan sufrido algún daño. Estas fianzas sirven para que los propietarios puedan sentirse más seguros a la hora de alquilar sus propiedades a terceras personas.

Contras de los alquileres de larga estancia

1. El propietario tiene menos flexibilidad

Por desgracia, en el mundo de los alquileres de larga estancia no hay lugar para los viajes espontáneos a la montaña ni las escapadas a la playa. Si tienes a un inquilino en tu propiedad, no le puedes pedir que se vaya cuando a ti te apetezca disfrutar de tu casa. Esto puede echar para atrás a muchos propietarios que tienen una segunda residencia y simplemente quieren alquilarla para ganar dinero extra durante los meses que no está en uso.

2. Menor control de la propiedad

La mayoría de las veces no ocurre nada desastroso durante los períodos de estancia de los inquilinos. Sin embargo, en los alquileres de larga estancia hay menos oportunidades de revisar el estado de la propiedad. En los alquileres vacacionales o de corta estancia los propietarios pueden inspeccionar su casa cada vez que cambian de huésped. En los alquileres de larga estancia, sin embargo, esto resulta más complicado, y es posible que tengas que avisar con 24 horas de antelación en caso de querer hacer una visita de mantenimiento y/o seguridad.

3. Restricciones de la ciudad/vecindario

Según el tipo de propiedad y la zona en la que se sitúe, habrá unas u otras leyes, restricciones y licencias que tendrás que tener en cuenta antes de empezar a alquilar a largo plazo (y estas pueden ser más restrictivas que en los alquileres de corta estancia).

4. El proceso de encontrar al inquilino adecuado es más largo

Si alguien va a tener que pasar una larga temporada en tu casa, querrás asegurarte de que ese huésped sea el adecuado. De este modo, el tiempo que le dediques a investigar y revisar todo lo necesario para llegar a firmar un contrato puede ser considerablemente mayor, y más si lo comparas con lo rápido que supone conseguir una reserva para un alquiler vacacional (especialmente con la opción de reserva instantánea).


En definitiva, tanto los alquileres vacacionales o de corta estancia como los de larga estancia tienen sus ventajas, de las que hemos hablado ya en este artículo. Siempre que cuentes con el software para alquileres vacacionales adecuado, el alquiler de corta estancia será una buena opción que te brindará más ingresos y flexibilidad, contribuirá a la economía colaborativa, hará que conozcas a huéspedes de distintos lugares del mundo y te beneficiará con sus deducciones tributarias.

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Alquileres vacacionales y de larga estancia: pros y contras
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